Relato porno

Carlos se ha ido de viaje. Escribo estas palabras solita en mi casa en esta fría mañana de domingo.

-¿Quieres venir?- Me había preguntado hace unos días por la noche. Estábamos acurrucados viendo un programa de entrevistas que hace Bertín Osborne, hoy el entrevistado era Iker Casillas.

-Sí, claro- me respondió.

-Sólo tres- me respondió.

Mi esposo comenzó a acariciarme las tetas sobre el kimono verde, el que uso para estar por casa.-Lástima, había soñado con verte follada por un par de chinos- Le miré fingiendo sorpresa y enfado. –Es broma- se apresuró a decirme.

Desde luego, aunque el masaje y posterior polvo con Ramón fue algo realmente morboso y  excitante, no me apetece andar como una ninfómana, follándome a cualquier tío que se me cruce en el camino, tan solo por darle gusto a Carlos.

El juego de Miguel con mis tetas me estaba disponiendo imperceptiblemente. De forma manual, casi sin pensar en ello correspondí tocandole los testículos sobre la camiseta de cuero rojo que se había puesto. Miguel suele llevar gafas, tiene canosas los pelos, a pesar de tener tan solo 34 años, pero ese detalle le hace parecer mucho mas viejo de lo que es y a mí me encanta.

Repetí, pero esta vez con más dureza – Te he dicho que comas, cerdo-

-Sí señora, como usted diga- La boca de mi marido se abalanzó sobre mi pezón derecho y succionó casi media teta.

Metí mi mano bajo el pijama y agarré sus testículos apretando hasta el límite del dolor. Entonces se me ocurrió decirle algo que le iba a sacar de sus casillas:

La erección vino tan de golpe. -¿Eso te gustaría cerdo?¿Que tu Michelle tenga un par de aventuras sexuales sin que tú lo sepas?-

Miguel me miraba sentado en el sofa, con mi kimono abierto enseñando el coño y las tetas desnudas, enseñándole el dildo dentro de su coño.

Siempre me ha puesto a 100 jugar a dominadora con Miguel, el tiene, además de su condición de infiel, la de sumiso. Hice chupar el dildo anal a mi esposo y después me lo metí en la vagina.

El dildo cubría casi todo mi coño pero podía acceder hasta el clítoris. Lamió todo lo que el consolador no cubría. –Bien hecho. Ahora dámelo- Estaba disfrutando como una enana.

Su erección era tan grande que su polla, a pesar de estar a cuatro patas, no se le despegaba de la barriga. Lo hacía con una mano mientras con la otra le tocaba la polla. Luego, dejando el dildo en su ano, me puse también a cuatro patas delante de él como si fuera otra perra. Ofrecí mi coño y mi culo.

Esto ocurrió hace medio año, cuando conocí a esta chica por internet. Respondió a mi mensaje con su disposición y su correo electrónico. Yo estaba fuera toda la semana por trabajo, así que no nos veríamos hasta ese viernes.

-Fóllame el culo-

-No voy a aguantar mucho señora-

Ya en la cama, tras el orgasmo de nuestra sesión perruna, adopté un tono más serio.

Pasé a la habitación y cerré la puerta. Ella seguía quieta en el pasillo de entrada. Me quité el abrigo y se lo di. Lo posó en una butaca que había más atrás y se volvió a mi otra vez. Yo la miraba a los ojos fijamente. Le pedí uno de los pañuelos largos que le había encargado. “Date la vuelta”. Ella se giró. Me acerqué lentamente. Tenía su pelo a la altura de mi cabeza. Oía muy bien. Aseguré el nudo. Retiré el pelo de su cuello suavemente. Escuchaba su respiración. Le dí un beso en un lado del cuello, bajo la oreja. Susurré en su oido.”¿Estás nerviosa?”. Dió un pequeño respingo y dijo “Sí”.

-El nuestro no- me respondió- yo seré siempre tuyo, pase lo que pase-

Le besé en la boca, sabía que lo que decía sinceramente. Cuando dice esas cosas me pongo muy tierna.

-Antes me he puesto cachondo cuando me has dicho que me ibas a poner los cuernos mientras estaba en China.

-Quiero que me pongas los cuernos con un todo, lo que me hace más ilusión es leerlo, sin que luego yo te haga ninguna pregunta, ni tú me cuentes nada, tan solo en la página y en el facebook.